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domingo, 21 de agosto de 2011

La crisis economica de los EE UU

La rebaja en la calificación de crédito para Estados Unidos ha llegado en un momento particularmente delicado que nos ayuda a comprender la actual pandemia financiera, el colapso monetario, y la contracción global en marcha. Si la semana pasada recordábamos el cuarto aniversario de la crisis subprime que desató la actual crisis financiera, hoy debemos recordar el fin del acuerdo de Bretton Woods decretado por Richard Nixon el 15 de agosto de 1971 y que constituye el origen del actual desorden financiero mundial.

Bajo el régimen de Bretton Woods, todas las monedas estaban vinculadas al dólar, el que a su vez estaba atado a un precio fijo en oro. Los bancos centrales tenían el derecho de convertir sus tenencias de dólares en lingotes de oro, a razón de 35 dólares la onza. Pero para 1971, en medio de las dificultades económicas producidas por la guerra de Vietnam, Estados Unidos decretó la inconvertibilidad del dólar en oro, y cerró la ventanilla de cambio a los banqueros centrales del resto del mundo. Con esto llegó la era del papel moneda, del dinero fiduciario, de las tasas de cambio flotantes que alentaron la especulación y la concentración de la riqueza.


El colapso del sistema de Bretton Woods, que alcanzó a durar 27 años, marcó la primera quiebra de Estados Unidos, que, sin embargo, fue perfectamente camuflada por el derecho autogenerado por Estados Unidos de imprimir dólares. Con esta fórmula, Estados Unidos se otorgó el derecho de cubrir todos sus déficit con dólares e inundar de dólares tanto el sistema financiero como a los bancos centrales del mundo. Se calcula que en la actualidad el 60% de las reservas de divisas de los bancos centrales están en dólares, lo que acrecienta el nerviosismo de estos países con la debilidad manifiesta del billete verde.

El fin del sistema de Bretton Woods y la adopción de los tipos de cambio flotantes no fue la panacea para la estabilidad económica. Este quiebre tuvo una serie de efectos colaterales que alentó la especulación masiva y marcó el deterioro de la economía real. Bajo el sistema de Bretton Woods había estrictos controles de capital diseñados para proteger el tipo de cambio fijo, algo que se hizo innecesario con los tipos de cambio flotantes. La extinción de estos controles permitió el masivo aumento de los flujos de capital que comenzaron a desplazarse por el mundo a un ritmo cada vez más vertiginoso y con el sector financiero ganando cada vez más espacio en cada una de las etapas, mientras relegaba el capital productivo a lugares de menor importancia. No es extraño que mientras en este período los salarios relativos de los trabajadores productivos se mantuvieron estables, los salarios de los profesionales vinculados al sector financiero experimentaron constantes aumentos.

Tampoco debe ser extraño constatar que el período de 1945-1971 es uno de los más estables de la historia económica, dado que no existieron burbujas de activos ni grandes crisis financieras como las que se han registrado en los años 80 y 90 del siglo pasado y en los primeros años de este siglo. El mayor registro de pérdidas se registró en 1957 cuando el índice de Wall Street se deslizó un 14,1%. La existencia de una paridad con respecto al oro permitía economías más estables dado que los gobiernos podían hacer ajustes discrecionales (o devaluaciones competitivas) con el tipo de cambio, para mejorar sus exportaciones.

La actual rebaja en la calificación de crédito para Estados Unidos no es una sorpresa, es simplemente la constatación de la decadencia del billete verde y de la quiebra Estados Unidos que esta vez no tendrá mecanismos para evitarla. El final de la era post Bretton Woods no hace más que dar cuenta de este declive económico del cual da cuenta el estado actual de toda la economía mundial.

En El Blog Salmón l El origen del desorden financiero y el desempleo global

jueves, 8 de julio de 2010

Todos unidos a construir conciencia

Nuestra Palabra. Informativo semanal de la Asociacion de Cabildos Indigenas del Norte del Cauca

Todos unidos a construir conciencia


El corregimiento La Toma ubicado a escasos kilómetros del municipio de Suárez, Cauca, es una población que vive de la explotación artesanal de la minería. Allí trabajan hombres, mujeres, jóvenes y ancianos que día tras día trituran rocas para encontrar el poco oro que les sirva para su sustento. Hay quienes pasan más de 10 horas haciendo estas actividades en la humedad de los socavones, mientras otros bajo el sol lavan el oro con sus bateas de madera.

Los trabajadores mineros de La Toma, al igual que millones de colombianos, buscan su sustento en el trabajo informal, con mínimas condiciones laborales y sin opciones de seguridad social. Esto se debe a que el gobierno no está generando trabajo para los sectores desprotegidos y menos para las personas del campo. Al contrario, lo que está haciendo es acabar con las oportunidades laborales de los trabajadores para darle relevancia al capital transnacional.

Pero La Toma es un lugar que ha cobrado una relevancia particular en los medios masivos gracias a la presencia de empresas mineras que quieren explotar las riquezas naturales existentes en su territorio y despojar a las familias que allí habitan. Esta comunidad, en donde viven cerca de ocho mil afrodescendientes, está siendo victima de amenazas, asesinatos, masacres y desplazamiento forzado por parte de actores armados que le están abriendo camino a la instalación de megaproyectos que buscan la extracción de recursos.

Sin duda alguna el gobierno es cómplice de la barbarie cometida contra esta comunidad porque descaradamente promueve la llamada confianza inversionista, que no es más que la entrega de la soberanía nacional a través de tierras, recursos y mano de obra barata. También por implementar leyes que van en contra de los pueblos, las cuales facilitan el despojo de sus territorios ancestrales.

Todo indica que los años venideros continuarán con estas mismas políticas. Con el robo descarado de los territorios para que un puñado de codiciosos implemente sus proyectos. Con el sometimiento ideológico y físico de la gente para que embrutecida mate y se deje matar en nombre de una falsa democracia. Con el exterminio de los derechos fundamentales como salud y educación para convertirlos aún más en negocios rentables a costa de la vida de la gente. Con el copamiento militar que justifica la pérdida de la libertad de los pueblos y de la soberanía de la nación.

Por eso, debemos ser concientes de esta realidad. El robo de nuestra soberanía sólo continuará hasta que la conciencia suficiente nos permita detenerla. Si la codicia está organizada y trabajando unida con un propósito común, es deber de la conciencia hacer lo mismo. Todos juntos de acuerdo a cada realidad particular a proponer estrategias para defender la vida.

Es nuestro deber no dejar solos a los habitantes de La Toma. Tampoco a los de San José de Apartadó ni a los de Zaragoza. Todos nos necesitamos, indígenas, campesinos, sindicalistas, estudiantes, afrodescendientes. Debemos unirnos de una vez por todas para que seamos nosotros quienes construyamos nuestro propio camino. Que el terror que nos agrede y el que está por venir sea enfrentado y derrotado por la conciencia organizada de los pueblos que creemos que es posible vivir con dignidad.