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domingo, 4 de marzo de 2012

Vision personal de la Ciudad de Bogotá en 20 años

A propósito de los procesos de participacion que se estan dando en la construccion de los planes de Desarrollo de los recien nombrados alcaldes municipales, comparto con ustedes un escrito sobre mi vision de ciudad dentro de 20 años.

Bogotà es una ciudad que sigue mostrando el Norte a los demas territorios del pais en lo que debe ser una ciudad justa, humana. digna y amigable con la vida. Teniendo en cuenta que muchas decisiones de politica pública sobre el manejo de los recursos naturales y los recursos economicos de la ciudad son regulados por el nivel nacional a traves del Congreso, los Ministerios, Planeacion Nacional al y la Presidencia, se ha convencido con acciones concretas reflejadas en la ejecuciòn de Planes de Desarrollo Distrita que otra ciudad si es posible.

Toda la legislacion sobre ordenamiento territorial, licencias ambientales, descentralizaciòn, fuentes de recursos publicos. apoyo a empresas comunitarias y solidarias ha sufrido un positivo cambio.

Por eso ya en Bogotà no hay mineria a Cielo abierto. Las multinacionales mineras como Holcim. Cemex y la Fundaciòn San Antonio que manejaban la produccion de concreto y cemento al Sur de la Ciudad dejaron su actividad y se fueron del pais.

Antes de irse se logrò que pagarian las regalias y que no las evadieran a traves de las Fundaciones que hacian "responsabilidad social" pero en la practica casi que el pais les salia debiendo y ellos llevaban los recursos naturales pagando practicamente nada. Esas regalias empezaron a entrar hace 10 años a las arcas de la ciudad con lo cual la recuperacion ambiental se creció y la contaminacion de la ciudad se redujo en un 70 %. El gobierno nacional explota directamente los recursos natuales, entre ellos el oro que se necesita y las esmeraldas. Con ello se ha logrado incrementar los ingresos nacionales y reducir en un 80 % la actividad minera. Se extrae lo que se necesita.

El precio de la gasolina no depende de los precios internacionales sino de los costos de producciòn. Sin embargo los automoviles empezando por los de transporte masivo usan ahora combustibles amigables con el medio ambiente. El Transmilenio ruidoso que usaba Diesel, y producia humos y solidos suspendidos negros y tòxicos paso al olvido. Las vias estan limpias.

Se ha reducido en un 50 % la produccion de basuras. A los habitantes se les pagan los residuos solidos por kilos ya que con ellos se obtiene energia para las mismas casas, no existen los botaderos y esos residuos generan recursos economicos para la ciudad ya que se tienen plantas portatiles que los gasifican generando cero contaminacion. Se produce un 5 % de cenizas que se venden para abono y para hacer materiales de construcciony generan abonos, ademas de la energia para los cultivos de la zona rural de la ciudad y para produccion de materiales.

El alcantarillado de la ciudad no lleva las aguas servidas a los rios Juan Amarillo, Fucha y Tunjuelo. Esas aguas son tratadas y recirculadas para el lavado de calles y riego de plantas. Los tres rios estan ahora limpios y se han comprado predios para ampliar el àrea de los humedales y en epocas de lluvia permitir que las aguas limpias de esos rios se conviertan en ecosistemas donde las aves y especies animales migratorias lleguen cada año.

La zona rural que es nuevamente el 75 % del area total de la ciudad se conoce por mas ciudadanos y se cuidan. Los campesinos son reconocidos y valorados como ciudadanos de primera y reciben beneficios por cultivar y cuidar los ecosistemas estrategicos y los parque naturales ubicados dentro de la ciudad. Asimismo su conocimiento ancestral y practico es pagado justamente por las universidades.

Los proyectos de vivienda que se ubicaron hace 20 años en las periferia de la ciudad como el Proyecto Nuevo Usme fueron suspendidos y en cambio se entregaron a desplazados y campesinos para la actividad agricola sustentable. Se tienen buenos canales de mercadeo y distribucion y los precios de esos prodcutos son regulados y no dependen de la oferta y la demanda. Se ha propiciado la creacion de empresas agroindustriales pequeñas que entregan productos elaborados a partir de los frutos de la tierra por asociaciones de campesinos, mujeres y jovenes rurales.

La vivienda que se construya con materiales de construccion que usan como materia prima, materiales reciclables o escombros. Asimismo quienes construyan con materiales naturales como la guadua reciben beneficios como subsidios, venta de esos materiales a bajo costo, rebajas en los servicios publicos domiciliarios descuentos en impuestos .

La educaciòn superior es publica y de excelente calidad. Todas las personas que quieran estudiar lo pueden hacer sin ningun costo. La naciòn asigna recursos para la educaciòn en la Capital y otras ciudaddes a partir de los excedentes finacieros y utilidades provenientes de empresas industriales del Estado Como Ecopetrol. La ETB cubre las necesidades en Telefonia, Internet y Telecomunicaciones de ultima generacion de todos los hogares bogotanos y de las mepresas pequeñas y medianas de capital nacional que ha promovido y fortalecido la ciudad. La cultura de cada region y del pais se ha reinvidicado y los ciudadnos ya qno emigran a otros paise, sintiendose orgullosos de ser Colombianos y Bogotanos.

La pobreza en Bogotá es del 10% y en su mayoria proviene de otras regiones y ciudades del pais.

En fin el modelo de ciudad y el modelo economico fue transformado aprendiendo de las crisis internacionales presentados a principios del siglo y reduciendo a cero la especulacion financiera y de capitales que promovian los mal llamados paises del "Primer mundo". Solo hay UN mundo.... mas humano.

sábado, 8 de enero de 2011

La zona rural y el ordenamiento territorial de Bogotá

Cambios en temas ambientales y rurales en el Plan de Ordenamiento Territorial
¿En qué va la revisión del POT?
Por: Elespectador.com
Habrá un nuevo parque metropolitano en Ciudad Bolívar y se les sustrajeron 265 hectáreas a los terrenos de expansión del relleno sanitario.

Foto: Diana Sánchez
La vereda de Quiba será uno de los nuevos centros rurales poblados que quedarán después de la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial.

Vereda de Quiba, centros rural
El 70% del área que ocupa Bogotá hoy en día es suelo rural: veredas que se extienden sobre los pliegues de los cerros orientales y hacia el páramo de Sumapaz, en localidades como Usme y Ciudad Bolívar. En estos territorios no vive la mayoría de los bogotanos, aunque sí se encuentra la mayoría de cosas: suministros de agua (páramos y nacimientos de quebradas y ríos), suelos aptos para la agricultura, reservas forestales y de fauna, entre otros. Aunque la mayor parte del territorio de la capital está catalogada como rural, la normatividad que se ha construido para estos territorios es deficiente y es en ellos donde suceden buena parte de las irregularidades que resultan de la mala planeación urbana: vivienda ilegal, destrucción de suelos agrícolas y explotación indebida de recursos naturales.
Entre otras cosas, la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), que lleva por lo menos desde agosto en concertación con la Corporación Autónoma Regional sin que aún vea la luz, introduce grandes cambios en temas de la ruralidad de la ciudad; se estima que la revisión puede finalizar el próximo mes. La capital pasará de tener seis centros poblados rurales reconocidos oficialmente, a 10 en las localidades de Sumapaz (Nueva Granada se convertirá en el punto más distante del centro de Bogotá), Usaquén, Ciudad Bolívar y Usme, en donde no existía ninguno de estos territorios, a pesar de ser una de las localidades que más concentra suelos rurales aptos para el cultivo.
¿Por qué es importante esto? Porque, según cálculos de la Secretaría de Planeación, los suelos agrícolas de la capital le podrían proveer el 25% de los alimentos que requiere. Hoy, este porcentaje no pasa del 1%, afirma Diego García, director de Ambiente y Ruralidad de la Secretaría. Tener más centros poblados rurales reconocidos representa una apuesta por convertir estos lugares en polos de desarrollo. Poner a producir la tierra crea barreras para la expansión desmedida de la frontera urbana, mientras que se protegen recursos naturales y el modo de vida de los campesinos.
Para solucionar el vacío normativo, el POT contempla la creación de tres estructuras urbanísticas para el campo (socioeconómica y espacial, ecológica y funcional, y de servicios), tal y como sucede hoy con el suelo urbano. Estas categorías urbanísticas permiten pensar mejor temas como los servicios públicos y la construcción de vías, pero desde la lógica del campo y no de la ciudad, que extiende su desarrollo bajo el manto duro del concreto y el asfalto.
También se contempla la implantación de los territorios de borde, una jerarquía urbanística pensada para solucionar los problemas que se dan en los límites entre lo rural y lo urbano, en donde proliferan las construcciones ilegales, entre varios otros problemas. “Las ciudades de hoy ya están pensando en los límites de su desarrollo. Los mejores estándares de vida se tienen cuando se controla la expansión de la población y se entiende cuál es la capacidad de carga de los centros urbanos”, asegura García.
La revisión del POT le apuesta también al respeto de la normatividad ambiental, mediante la expedición de siete determinantes que establecen, entre otras cosas, que la ciudad debe construirse teniendo en cuenta sus recursos hídricos y no sobre ellos, como ha sucedido con los 13 humedales oficiales de la capital.
Concretamente en el tema ambiental, la máxima norma urbanística establece la creación del Parque Distrital de Montaña Cerro Seco, en el sector de Arborizadora Alta, en Ciudad Bolívar, un lugar al que se le había retirado su estatus de área protegida. También en esta localidad el POT le quitó al relleno sanitario Doña Juana 265 hectáreas que estaban destinadas para su expansión y que están ubicadas en un bello paraje de la vereda de Quiba, en donde existen acuíferos (depósitos subterráneos de agua) y un tipo de ecosistema presente en pocas regiones del país (subxerofítico).
La siguiente revisión del POT, que en ese entonces tendrá la posibilidad de modificar temas de fondo, pues será un análisis ordinario, se debe hacer en año y medio aproximadamente, cuando la siguiente administración distrital esté recién posesionada. Los cambios presentes son alentadores y sería esperanzador pensar que en el futuro se reforzarán para proteger el medio ambiente, la identidad campesina y la posibilidad de tener un futuro más sostenible y equitativo.